El Cambio de la Novia

El Cambio de la Novia

Jose Romero Molina

003La Juventus  cambió su escudo por un logotipo. La ¨Fidanzata d´Italia¨ es una pasión  y su nuevo emblema no es la razón para amarla. Ello se podrá percibir a partir de junio cuando la heráldica del toro varíe por un bordado minimalista de la consonante J en blanco y negro.

El equipo de Turín  es un ícono cultural así como  su escudo. Al identificarlo ¿quién no  reconoce y asocia este al fútbol?

El logotipo de una marca es susceptible  a adaptarse y sufrir pequeños cambios inapreciables. Sin embargo  la era de la estética ya murió. Estamos en la era de ética y la Juventus la lleva en su código genético.

Un trámite involutivo que sólo puede perseguir réditos fáciles y rápidos. Un intento ad hoc para cautivar comunidades femeninas, de millennials e infantiles apostando a la inmediatez. Se apela a lo postizo y novedoso y no a lo auténtico y verdadero ¿Se puede perder  la decisión, actitud e identidad que enmarca el escudo del equipo de la serie A? No. Pero hay una confusión. Y está en manos de los publicistas.

Para una marca del sector tecnológico cambiar el logotipo puede ser  una fortaleza. Tienen que estar un paso adelante y torear la obsolescencia. Pero la Juventus no vende televisores. Tiene  120 años de historia y su escudo consagra sus mayores activos: enaltece con emociones, ennoblece con triunfos, glorifica con goles. La antigüedad del escudo corresponde a esa esencia que está muy bien asimilada.

Nostálgico e irracional sí. Condescendiente, no. Se asocian conceptos erróneos  a las convenciones de las marcas modernas en la era de las start ups. Un canon que no va con pocas instituciones, geniales excepciones de autenticidad. La Juve es una de ellas. El escudo de la vecchia signora corresponde a su carácter de tradición oral y gestas vinculadas a sentimientos y valores. Un logo puede ser rechazado, y se puede cambiar. El prestigio de 12 décadas no.

Cambiar el emblema puede descolocar o extraviar a los seguidores. Fuera de ello, se la han jugado. El tiempo sostendrá su rechazo o aceptación y si la inversión en el cambio será rentable.

¿Escudo obsoleto o  logotipo de vanguardia? Los escudos fueron los primeros logotipos de la historia. Estaban en los estandartes de las banderas, en los escudos de los guerreros, en las misivas medievales.  Un escudo identificaba a una legión, ejércitos, bandidos, reyes, justicieros. Causaba admiración, terror o redención. La antigua esencia de las insignias en generar emociones e identidad no se ha perdido.  Todo lo contrario. Ha evolucionado en su forma moderna: el escudo de ¨La Novia de Italia¨ es su reputación.

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¨Tercer Mundo, sus demandas están lejos de la Moral de Occidente¨

Los conflictos entre estados son pasivos de la historia. La defensa de la democracia, orden y justicia occidental han sido medidas unilaterales y un leonino contrato para las naciones en vías de desarrollo. 

Reseña y opinión del Texto de Hedley Bull– Justice in International Relations 

Por Jose Romero Molina

Hedley Bull el desaparecido pensador australiano escribió hace 32 años una óptica del mundo. Una visión antagónica de los estados en los años ochenta. La misma se reproduce en la actualidad, plasmada, en las Relaciones Internacionales del siglo XXI así como, sus retos y conflictos más allá de sus fronteras.

Para englobar las rivalidades internacionales podemos partir por identificar e interpretar el pasado de las naciones, hurgando e investigando en su memoria histórica. Este conocimiento puede apoyarse en las teorías y escuelas de las Relaciones Internacionales, postulados conceptuales estudiados por las ciencias políticas. Las teorías son como lentes para hallar una interpretación a cada evento. Podemos decir que, los colores de las gafas, cambian con el tono que cada escuela y teoría postula sus conceptos analizando los hechos. Algunas de ellas vieron su nacimiento al finalizar conflagraciones como la Primera y Segunda Guerra Mundial. Los paradigmas más importantes de estas teorías se manifiestan en el Idealismo (I Guerra), Realismo (II Guerra) constructivismo, la Escuela Inglesa, la teoría del sistema mundo. Estructuras de pensamiento, en gran medida antagónicas unas con otras. En la historia universal moderna se puede observar la trascendencia de cada una. Tales como el Idealismo y Realismo, que preconizaron los finales de ambas guerras instaurando el orden unipolar o bipolar del mundo en su momento. Concibiendo el mentado ¨orden mundial¨.

En relación a ello, el filósofo australiano Hedley Bull (compañero de Henry Kissinger en Harvard), mantuvo su posición intelectual en punto medio, entre Idealismo y Realismo. Conocido como Escuela Inglesa. Parte de esta visión del mundo, construida de la equidistancia de ambos modelos, es plasmada por Bull en su publicación ¨The Concept of Justice in International Relations¨. Una postal de las naciones del momento, de  esa década (Guerra Fría) acentuada con gafas más realistas que afirman ¨El mundo vive en anarquía¨ y ¨el estado tiene el monopolio de la fuerza y la violencia¨. Formas de comprender el mundo de hoy.

Para Bull, el estado soberano, es el actor principal en las RI descartando, autoridad alguna, por encima de ellos que los regule. Esgrime que ¨el estado es un actor racional y actúa de acuerdo a sus intereses para garantizar su propia seguridad¨ así mismo, ¨los estados deben amasar el máximo de recursos y fortalecer sus capacidades estatales¨.[1]  En esa relación, señala, se produce un choque entre las naciones industrializadas y las tercermundistas: la distribución de la riqueza.

Ante ello, el sidneyés expone que ¨las demandas del Tercer Mundo son compatibles con las ideas morales que prevalecen en occidente como los derechos de igualdad, de estado y soberanía, siendo estos atendidos y Justificados en términos constitucionales, cuyos autores han sido los mismos poderes Occidentales¨. Sin embargo, afirma, estas naciones tercermundistas fueron mostrándose más independientes del mundo occidental. Sus líderes fueron reemplazados por jefes, cabezas locales o fuerzas indígenas, construyendo otra retórica. Deponiendo así, los valores occidentales, dándoles una distinta interpretación. ¨No hay dudas de qué tan lejos están las demandas del Tercer Mundo en ser compatibles con las ideas morales de Occidente¨. [2] Refiere.

H. Bull Interpreta estas ¨demandas¨ cómo las ¨exigencias¨ de derechos soberanos del tercer mundo y su tendencia a ¨definir estas en absolutos e intransigentes términos¨ generando conflictos con los países occidentales. El filósofo reafirma que ¨todos los estados tienen derechos inalienables¨ y ¨ total permanencia de soberanía¨ sobre todo en recursos naturales y actividades económicas¨. Sin embargo, subraya que estas exigencias tercermundistas ¨son derechos que excluyen los derechos de otros estados a los recursos de los que dependen, además de excluir a la comunidad internacional de compartir los recursos del mundo de acuerdo a los principios de distribución y justicia, que es una parte de la doctrina que los tercermundistas subrayan incluir¨. [3]

La idea Moral de Occidente.  La autodeterminación tercermundista fue otro tópico del pensador. Indica que esta cae en conflicto con la idea moral que prevalece en occidente. Afirma que la autodeterminación en occidente corresponde al derecho individual de las personas a determinar por sí mismas la política por la elección democrática. Bull Cuestiona duramente los movimientos de liberación nacional del tercer mundo, pues raramente son autenticados por algún acto de elección demócrata. Los señala como grupos destinados a la reconstrucción de líneas socialistas consideradas como ¨Anatemas¨ para occidente. Facciones persuadidas a usar la fuerza, inclusive, en casos que la liberación sea por motivos pacíficos. Aun así, los contemplan derechos legales para recurrir a la fuerza reclamando participar en conflictos internacionales armados.  Acciones perturbadoras para, apunta Bull, pues ejercer este derecho y uso de la fuerza por los movimientos de liberación, es asociado con un cambio económico y social que, inevitablemente, en ciertos casos, conducen a regímenes tiránicos como en el tercer mundo. [4]

¿Orden o Justicia Internacional? En este punto Hedley Bull afirma que la Justicia en las relaciones Internacionales debe ser reconciliada con el orden.  Los conflictos entre Occidente y el tercer Mundo son de valores de justicia y de orden. Los mismos que llevan tensión entre los objetivos de orden y justicia determinando, prioridades entre una y otra. Postula que los conservadores afirman que orden y justicia están necesariamente en conflicto. Se debe dar prioridad al orden que, a la justicia, pues mantener el orden de la paz y la seguridad es el primer requerimiento Justo en una sociedad internacional que es ¨un primitivo embrión social¨. Caso contrario de los revolucionarios, quienes prefieren el camino de la Justicia, inclusive, al precio del Desorden.[5]

La opinión de los liberales es distinta, según el filósofo. Rechazan aceptar que orden y Justicia en la Relaciones Internacionales no tenga sentido. Los Liberales buscan la forma de reconciliar una con otra. Prefieren creer que el orden en las RI se preserve en reuniones por demandar justicia y que la justicia es mejor realizada en un contexto de orden. Su reflexión sugiere que los requerimientos de orden y justicia en RI son en práctica lo mismo. Considera que esto es políticamente inteligente, así como una generosidad liberal de conseguir ambos objetivos. Sin embargo, considera que es tonto esperar que siempre esto se pueda dar pues el concepto de justicia examinado puede ser presionado a tal precio de poner la paz y la seguridad en peligro, ¨los Liberales reconocen que los conservadores y revolucionarios pueden hacer tan terribles elecciones¨. [6]

Para Bull la justicia es un acto de dar derechos y beneficios, donde las personas no son tratadas arbitrariamente de acuerdo a reglas que son por si mismas justas y no discriminatorias. Desde la Justicia Aritmética de Aristóteles que se da en la sociedad cuando existen los mismos derechos entre hombres y mujeres, blancos y negros, ricos y pobres. Hasta la Justicia Proporcionada, que deja de lado la igualdad en favor de la distribución de derechos y beneficios de acuerdo a la capacidad de cada quien y de su necesidad. (Ejemplo que ricos paguen más impuestos que los pobres) [7] sin embargo, considera que, el binomio orden y justicia está en desacuerdo por diversos motivos. El más común: el escenario entre el Tercer Mundo y occidente, que el primero considera de injusto. Argumentos: reclamo de compensación por el pasado de explotación, atraso, erosión de sus riquezas y ¨las fechorías¨ reflejadas en la actual riqueza de occidente, así como su industrialización. [8]  El filósofo señala estos argumentos como ¨Chivos Expiatorios¨ pues el atraso tercermundista se halla en la inestabilidad política, corrupción y dogmas socialistas. De esa forma, los tercermundistas quieren cambiar su posición de vulnerabilidad o dependencia haciéndose más fuertes que sus adversarios, por medio de la redistribución del poder y de una justicia económica. Un soslayo a los derechos de las naciones soberanas, regidos y limitados por leyes de la sociedad o comunidad Internacional. Apunta [9]

Bull reafirma que estos derechos se basan en leyes que otorgan a las naciones soberanas, derechos naturales para acceder a su preservación y existencia. Aplicados a los países occidentales para acceder a los recursos de los países tercermundistas. Bienes necesarios para su economía, respetando los derechos de soberanía que se presta en el marco de las leyes internacionales. No obstante, estos derechos, afectan el equilibrio jurídico en un mundo de estados independientes. Bull señala, que el sistema de derechos y responsabilidades individuales lo han convertido al mundo en un lugar inseguro. El Derecho Internacional y los derechos humanos a gran escala se han extendido más allá de las fronteras de los países. Añade que este no es un mundo cosmopolita y que es parte de la retórica de la guerra Fría, lo que corresponde a más motivos políticos que humanitarios. Afirma que los derechos humanos sólo existen como un ideal y podrían generar grandes peligros. [10]

Aportes utópicos. El intelectual concibe que distribuir justicia en las Relaciones Internacionales es un reto, porque no hay un gobernante mundial que lleve este rol, por ello, considera la creación de la Sociedad Universal como solución a la asignación de derechos y distribución de beneficios. Pág. [11] Dirigida por los principales estados y otros actores en beneficio de un parcial y tentativo sentido de comunidad. Propone una distribución de la riqueza para cubrir sus necesidades básicas preservando sus libertades originales, sin embargo, esta distribución no puede violar (y de hacerlo será injusta) leyes y convenios establecidos. Con ello, todos los estados aceptarían que los recursos hallados en sus territorios debajo del subsuelo, la explotación de los mares y del lecho mariano serían compartidos y explotados por las corporaciones multinacionales. Acuerdo que sería aplicado retroactivamente por los recursos adquiridos durante la colonia y no serán demandados de injustos en orden de compensación o restitución. [12]

Mi opinión. Bull representa la defensa e importación de la ¨democracia occidental¨. Desarrolladas en la Escuela Inglesa propone ideas disruptivas y contradictorias, labradas en gran, parte por el Realismo. Un texto escrito en 1984, un año antes de su deceso, confirma que las intervenciones humanitarias coercitivas no siempre son conducidas por razones desinteresadas o auténticas como las realizaras por la OTAN en Serbia 1989 y la invasión de Irak por Estados Unidos en el 2003. Contempla soluciones enfocadas en la distribución de justicia como la creación de la Sociedad Universal como institución supranacional. Sin embargo, opino que son propuestas de la consecución del mundo unipolar enfocado en intereses geopolíticos. La pobreza se trata como un mal endémico, posición afianzada hasta el día hoy por los organismos internacionales. Cabe destacar que estas posturas ortodoxas para determinar y medir la pobreza como las famosas ¨Trampas de la pobreza¨ de Jeffrey Sachs contrastan hoy, con otros métodos científicos. Estos buscan demostrar lo contrario con experimentos sociales y destacando el talento local de los llamados estados fallidos como lo hace la economista francesa Esther Duflo. Un orden y justicia leoninos. La moral de Occidente.

Bibliografía

BULL, H. (1984). Justice in International Relations: 1983 – 1984 Hagey Lectures. Waterloo, Ontario: University of Waterloo.

[1] (BULL, 1984, pág. 7)

[2] (BULL, 1984, pág. 7)

[3] (BULL, 1984, pág. 7)

[4] (BULL, 1984, pág. 8)

[5] (BULL, 1984, pág. 20)

[6] (BULL, 1984, pág. 20)

[7] (BULL, 1984, pág. 2)

[8] (BULL, 1984, pág. 10)

[9] (BULL, 1984, pág. 10)

[10] (BULL, 1984, págs. 14 – 15)

[11] (BULL, 1984, págs. 17-18)

[12] (BULL, 1984, pág. 18)

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